
Miércoles, 11 Abril 2012 06:41
Escrito por Yehoshua Sobol
Ya es la segunda vez en los últimos seis años que el escritor alemán, Günther Grass, rompe su silencio. En la primera rompió un silencio auto-impuesto durante 60 años. Seis décadas le llevó confesar en público que fue miembro activo de las SS.
Luego de la declaración, Grass empezó a enumerar los padecimientos que fueron parte del pueblo alemán en la Segunda Guerra Mundial; todo para establecer un argumento basado en que los germanos no sólo iniciaron la guerra, sino que también fueron sus víctimas. A fin de fomentar la victimización del Tercer Reich, Grass culpó a Stalin de haber asesinado a seis millones de prisioneros alemanes.
El periodista que lo citó en aquella época no corroboró la veracidad de ese número místico, seis millones, y publicó tal cual las palabras de Grass.
La verdad histórica indica que el total de soldados alemanes aprisionados por los rusos alcanzó un poco más de tres millones - para ser exacto, 3.127.380 - de los cuales 474.967 murieron en cautiverio. ¿De dónde obtuvo Grass la cifra de seis millones?
Él sólo podría haberla sacado de su subconsciente, del mismo lugar de donde se extraen los deseos más piadosos.
Grass necesitaba que los rusos eliminaran a seis millones de prisioneros alemanes para purificar su conciencia del asesinato - a manos de las SS - de seis millones de judíos. Fue así como medio millón de militares germanos, que murieron en prisiones rusas, se convirtieron en la mente de Grass en seis millones, ¡una cantidad dos veces mayor que el total de alemanes recluidos que cayeron en el frente soviético!
A Grass le urgía que cada prisionero alemán muriera dos veces (!) para limpiar su conciencia del asesinato de seis millones de judíos. Cuando el alma se encuentra sedienta de eximir al crimen, la imaginación crea una realidad distorsionada.
Pasaron varios años. Las tonterías que Grass dijo en su momento con respecto a los seis millones de prisioneros alemanes asesinados fueron expuestas como una tergiversación total de los hechos. Pero la necesidad de purificar el peso abrumador de haber sido partícipe de semejante crimen va creciendo en el alma cuanto más siente el hombre que su fin se aproxima. Es así que nace el texto que Grass escribió ahora bajo el título «Lo que se debe decir». Ya el encabezamiento demuestra una presión interior fuertísima; una necesidad que nace desde el subconsciente.
Y nuevamente Grass se complica al crear una realidad distorsionada, esta vez proyectando hacia el futuro. «Israel podría lanzar un ataque y borrar a todo el pueblo iraní», escribe, «Por lo tanto debemos ver en Israel el peligro más grande para la frágil paz mundial».
Tal como en su necesidad de purificación imaginó Grass un pasado que nunca existió, ahora fantasea - por esa misma exigencia espiritual - un futuro que nunca existirá. Israel no intimidó jamás al pueblo iraní, mientras que los líderes de Teherán amenazan todos los días con borrar a Israel del mapa.
El subconsciente de Grass necesita que Israel borre a Irán del mapa. El día que Israel mate a 80 millones de iraníes, Grass saldrá eximido de toda culpa en el juicio final de la historia: Hitler y el Tercer Reich, cuyo uniforme vistió, causaron la muerte de «sólo» 50 millones de personas; y he aquí que Israel se dispone a eliminar 80 millones.
¡Que deseo más piadoso - para consigo mismo - y monstruoso ha erupcionado de las profundidades más bajas del subconsciente del afamado escritor! ¡Que fuego infernal arde allí, en la intimidad de quien fue miembro activo de las SS! Los demonios erupcionan de lo más hondo de su alma con las últimas gotas de su tinta, tal como él mismo escribió.
El problema no es Günther Grass. El problema es el 50% de lectores del «Financial Times» en alemán que piensan como él, acorde a un censo reciente. ¿Es que acaso se debe esto a la necesidad espiritual del mundo cristiano de que Israel cometa un crimen que aminore la barbarie nazi?
¿Se trata acaso de un deseo piadoso - para con ellos mismos – que anida en los corazones de todos aquellos que cuestionan el derecho de Israel a existir, con la esperanza de que por fin el Estado judío justifique su ansiedad de destruirlo y les proporcione de regalo un crimen enorme contra la humanidad? ¿Es que acaso es tan maligna e irremediable su enfermedad?
Fuente: Israel Hayom - 10.4.2012
Esas cifras estan retocadas a la baja. La perversion en los valores de las sociedades arabe mahometanas es uno de los “secretos” mejor guardados por la prensa del “mundo libre”. Mundo “libre” pero sometido al dinero y el chantaje del Islam. Esa prensa que se vanagloria de informar y denunciar se calla ante la sociedad mas abusiva y cruel del mundo.
Durante el mandato de Koffi Annan la ONU envio un equipo de medicos Noruegos a Gaza con el fin de “demostrar” el impacto negativo de la “ocupacion” Israeli en la salud de los arabes. El equipo noruego, altamente politizado en contra de Israel fue de disgusto en disgusto. Primera conclusion: la salud de los arabes habia mejorado sensiblemente debido a las inversiones sanitarias de Israel.
Segunda conclusion de sus investigaciones que les deparo una sorpresa mayuscula: hasta el 75% de los menores de edad de ambos sexos eran sistematicamente violados, y muchas veces eran violados a manos de sus familiares directos (padres, tios, primos) causando muchos problemas de consanguineidad, en una sociedad en la que el matriomonio consanguineo ya es un problema superlativo, ademas de problemas psicologicos en los menores y tambien problemas sociales como los “crimenes de honor” en contra de los menores cuando estas se quedaban embarazadas.
La ONU recibio el informe preliminar y dispuso que otro equipo de medicos se trasladara a Judea y Samaria con el fin de servir de experimento de control (investigar una segunda poblacion para validar los resultados del primer grupo de control).
Ademas la ONU dispuso que este equipo fuera sueco, tambien altamente politizado en contra de Israel, temiendo que los medicos noruegos hubieran sido “contaminados”. Los resultados de la investigacion de este segundo grupo fue identico al del grupo noruego. Cuando Koffi Annan recibio el informe completo lo declaro secreto y lo enterro.
Asi es como organismos internacionales y los periodistas de “investigacion” conocen incontables abusos en el paraiso mahometano pero se niegan a publicarlos para poder proteger sus medios de vida.
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